Notas de prensa

Más alla de la madera: la trufa italiana obtiene la certificación PEFC


Comité Olímpico EspañolLas trufas blancas de Muzzana del Turgnano, un pequeño pueblo en el norte de Italia (entre Trieste y Udine) se han convertido en las primeras trufas del mundo en obtener la certificación PEFC.

Esta certificación fue iniciada por la ‘Associazione Muzzana Amatori Tartufo’. Las trufas son cosechadas a mano en la región ‘Bosque Baredi’, certificada por PEFC y que abarca más de 160 hectáreas de tierras comunales. La trufa blanca de Muzzana es muy sabrosa, y tiene un olor único. Es muy valorada por los grandes cocineros de todo el mundo. Alcanza un valor de alrededor de 3.000 euros/kilo.        

      "La trufa blanca es el más valioso de todos los hongos subterráneos y representa un gran ejemplo del valor que los recursos no maderables del bosque ofrecen a las comunidades locales", dijo el presidente de PEFC Friuli-Venezia Giulia, Enore Casanova, que añadió: "Sólo las personas locales con los conocimientos necesarios y experiencia en la recolección están autorizados a recoger estas trufas certificadas, y estamos muy orgullosos de haber cosechado las primeras trufas certificadas por PEFC en el mundo."

El secretario general de PEFC Italia, Antonio Brunori, ha destacado que “si bien la atención principal de PEFC como el mayor sistema de certificación forestal se centra en promover la gestión forestal sostenible de los bosques y la madera certificada, la importancia de los productos no maderables no puede ser desestimada”. Estos productos representan a menudo una importante fuente de ingresos para las comunidades rurales y son una parte integral de la vida de la población local de estas zonas.

Brunori también subraya el hecho de que “los productos no maderables de los bosques también permiten informar mejor al público sobre los beneficios de la certificación, porque la gente puede relacionarse mejor con ese tipo de productos (trufas, aceites, champiñones, e incluso cerveza), que con otros como vigas de madera, papel o mueble, mucho más funcionales y que no llegan a transmitir igualmente ese mensaje de sostenibilidad”.